Para evitar infiltraciones dentro de las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) en la Ciudad de México, elementos de elite de la Policía Federal realizan operativos sorpresa contra sus propios efectivos, armas y vehículos.
La medida es parte del nuevo sistema que se instrumentó a partir de ayer en el Centro de Mando de está corporación.
Tomando como base el relevo de diferentes agrupamientos provenientes de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tamaulipas y otros estados de la República que estuvieron destacamentados durante tres meses en estás entidades, personal de la dependencia federal dio la instrucción de cerrar los accesos y salidas del Centro de Mando de la Policía Federal.
En el Centro de Mando se ubican instalaciones estratégicas de la SSP federal como Plataforma México, que contiene toda la información de los perfiles criminológicos de los delincuentes más peligrosos del país y del mundo, además de que se tienen las fichas de los principales líderes y lugartenientes del narcotráfico en México.
Las instalaciones también cuentan con el sistema más moderno en detección de robo de automóviles, huellas dactilares, entre otras tecnologías de punta para la lucha contra el crimen organizado.
De acuerdo con funcionarios de la dependencia, el operativo sorpresa es uno de los múltiples que se realizarán en las diversas instalaciones con que cuenta la Secretaría para evitar ataques, infiltraciones y autos o armas clonadas.
La revisión de armas y unidades se realizó a todos los contingentes para evitar que ingresaran armas que no eran de la corporación, para lo cual se examinó el número de serie del rifle de asalto, modelo, nombre del elemento, número de cargadores, balas que se le dieron al salir de la base al estado que fue destacamentado.
La contabilidad de municiones y la revisión de las armas se realizó con la finalidad de saber si habían sido utilizadas para un delito.
Sobre las unidades, la supervisión del número del chasis, los números de serie del motor deberían coincidir con las listas que se tienen en el registro vehicular de la SSP federal. También se les tomó el kilometraje y estado en el que entregaban las patrullas.
La revisión de los elementos fue uno por uno. Se les preguntó su número de asignación, nombre, apellido y cargo, además del estado y actividades a los que fueron asignados con la única finalidad de evitar que integrantes del crimen organizado estén dentro del llamado cerebro central de la Policía Federal.
El operativo tomó de sorpresa tanto elementos que estaban de guardia, personal administrativo y a los propios efectivos que llegaron de diferentes estados para el relevo de agrupamientos, lo que generó inconformidad entre el personal, debido a que no se permitió la entrada y salida a ninguna persona o mando superior.
La incomodidad despertó suspicacias entre elementos federales, quienes iniciaron una serie de rumores que iban desde una supuesta detención de una camioneta clonada cargada de explosivos para un atentado al Centro de Mando, hasta una pelea masiva entre elementos de la corporación.
Las filas de la Policía Federal son objeto de sospecha desde octubre de 2008, cuando inició la operación limpieza.
Entre los detenidos por su presunta colaboración con grupos del crimen organizado están Édgar Enrique Bayardo del Villar, quien fue inspector adscrito a la Sección Tercera, de la Policía Federal Preventiva.
Bayardo del Villar fue puesto a disposición de la Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), en octubre del 2008, junto con Víctor Gerardo Garay Cadena, ex comisionado interino de la Policía Federal Preventiva, además de Jorge Cruz Méndez y Fidel Hernández García, quienes presuntamente tenían presuntos vínculos con el cártel del Pacifico.
(Con información de Excélsior)
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